Éxito o frustración

Éxito o frustración. Y digo "o" aún sabiendo que pueden existir el éxito y la frustración al mismo tiempo, pero hablo de éxito o frustración, aunque (y porque) lo que inicialmente me sale es éxito o fracaso.

En este mapa/espacio donde me muevo, el fracaso parece que no tiene cabida, a veces nos da miedo nombrarlo, y lo sustituimos por oportunidad de mejora, aprendizaje, reto constante... Para mí en estos días es frustración, y en contrapunto, lo que veo es el éxito.


Photo by Glen Carrie on Unsplash

En este blog que vamos llenando poco a poco y con ciertas dificultades, no hemos hablado de aquello que nos duele, yo al menos no. Hemos presentado nuestros avances, nuestro camino, nuestros pequeños éxitos, pero no el fracaso, no la frustración. La frustración..., esa amiga que nos hace mirar nuestras expectativas bien de cerca para luego ir alejándolas poco a poco, tan solo un centímetro, pero siempre inalcanzables, al menos aparentemente. Y probablemente mis expectativas se vayan cumpliendo, aunque no todas y no al ritmo que deseo, por ello hablo de "siempre" e "inalcanzables". Me cuesta relativizar, y me cuesta ver que todo es relativo, y en la frase "todo es relativo", me pregunto si será igual de relativo ese "todo", o si habrá una totalidad no "relativa". Y esto también forma parte de la frustración, de la mía, una de las mías...

Últimamente me encuentro con clientes que no terminan de dar el sí para contratar mis servicios, clientes a los que he visitado, a los que ha gustado mi propuesta, y que en nuestras conversaciones ven claramente la necesidad de mi apoyo y las ganas de trabajar conmigo. Pero no contratan. "Bien", me digo, quizá no sea su momento, quizá haya ganas y entusiasmo pero no puedan ponerlo por delante de otras cosas como el tiempo o lo económico... Hace unas semanas hablaba con un colega al que admiro, Asier Gallastegi, y me decía que durante un tiempo tuvo la sensación de que llegaba a los proyectos, o pronto o tarde para intervenir. Quizás eso me esté pasando a mí. O no. Pero, ¿y la frustración? La frustración es sobre todo porque estos clientes no me comunican nada al respecto de su decisión, o la falta de ella, o de sus dudas. Y termino en un limbo en el que no sé si hay proyecto o no lo hay, y cuando llevo un tiempo ahí es cuando la frustración aparece vestida de gala, desplegando todo su potencial, aliándose con aquellas otras amistades profundas que todos tenemos,  esas que nos perturban, que nos hacen dudar, tener miedo, cuestionarnos una y otra vez... Laura Ribas lo llama "nuestro fronterizo".

Me gustaría que las personas fuéramos coherentes y que pudiéramos decir un "no sé", y aceptarlo, tanto si lo damos como si lo recibimos. Para mí ya sería un éxito.



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